Recomendaciones después de una rinoplastia

Recomendaciones después de una rinoplastia

Seguir una dieta adecuada

Es muy normal que puedan aparecer náuseas e incluso vómitos durante las 24 horas siguientes a la operación debido a la anestesia. Para reducir al máximo este tipo de molestias se aconseja hacer dieta líquida durante el primer día: sopas, purés, infusiones… A partir del segundo día el paciente puede recuperar poco a poco su alimentación normal en función de cómo vayan mejorando las molestias estomacales.

Tras la intervención se suelen recetar analgésicos para el dolor; es importante no tomarlos con el estómago vacío, puesto que pueden causar náuseas y dañar el estómago.

 

Hacer reposo absoluto

Que la rinoplastia no sea una operación de gran envergadura no quiere decir que no haya que reposar. Durante las primeras 24 horas el reposo debe ser absoluto, y en los 15 días siguientes hay que llevar a cabo un reposo moderado, evitando las actividades que impliquen un esfuerzo físico intenso.

 

No sonarse la nariz

Los pacientes que van a someterse a una rinoplastia tienen muchas dudas sobre sí podrán o no sonarse la nariz. Los especialistas aconsejan no hacerlo después de la operación hasta pasadas dos semanas para evitar que pueda producirse alguna hemorragia. En la medida de lo posible, también hay que evitar reír, llorar o gesticular con la cara.

Estornudar es algo totalmente inevitable, pero mientras dure la recuperación hay que hacerlo siempre con la boca abierta. Así se reduce la presión y se evita el sangrado.

 

Realizar lavados nasales

El uso de agua de mar para la limpieza de la nariz es la mejor alternativa para reducir las molestias causadas por las heridas y las costras interiores. Además, este tratamiento ayuda, a la vez, a mantener las fosas nasales hidratadas.

 

No agobiarse con la congestión nasal

Es normal que tras una operación de este tipo aparezca congestión nasal. Se pueden utilizar esprays descongestionantes, pero solo aquellos que hayan sido indicados por el especialista y siguiendo al pie de la letra sus indicaciones. Si el paciente nota alguna molestia, como sequedad, picor o estornudos, hay que consultar rápidamente con el médico.

 

Beber agua para evitar la sequedad bucal

Mientras la nariz está taponada con las tablillas o tapones, el paciente tendrá que respirar por la boca, lo que puede aumentar la sequedad de esta zona. Para reducir este molesto síntoma lo mejor es beber agua con frecuencia.

 

Usar un humidificador

La sequedad en la nariz y en la boca es algo muy normal tras una intervención de rinoplastia. Una forma sencilla de paliar este problema es usar un humidificador, especialmente durante la noche. Al agua de este aparato se le pueden añadir sustancias descongestionantes como mentol o eucalipto.

 

Acudir al cirujano en caso de urgencia

El cirujano informará al paciente de los efectos que son normales tras la operación, así como de aquellos que no lo son. Si aparece algún problema en la vista, el paciente sufre dolor fuerte que no remite con antibióticos, tiene fiebre por encima de los 37,5 grados o sufre secreciones acuosas y claras, hay que acudir al médico de inmediato.

 

Si el posoperatorio es bueno, la recuperación también lo será

En líneas generales, para que la recuperación sea lo más rápida posible es importante seguir al pie de la letra los consejos dados por el médico en cada caso concreto. Esto implica que hay que tener un poco de paciencia, porque hasta que la recuperación no sea total el paciente no podrá volver a hacer totalmente su vida normal y se verá limitado a la hora de hacer ciertas cosas.

Lo normal es que en un período de cuatro a seis semanas la nariz esté totalmente recuperada y se puedan realizar ya todo tipo de actividades. Eso sí, se recomienda aplicar a diario protector solar de calidad en la zona hasta que hayan pasado, al menos, tres meses desde la operación.

 

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